martes, 10 de febrero de 2009

Esos pelos rubios

Artículo publicado en el diario GARA el día 10 de julio de 2008.

MALDITAS

Inquietantes niñas. Clónicos personajes aparecidos de un remoto lugar. Habitantes de un tiempo extraño. Vestuario púdico, melena rubia, casi albina. Muñecas y bailarinas-actrices confundidas por su similitud en movimientos, en imagen igualitaria. Un juego de repeticiones, una uniformidad que transita en evoluciones lineales, bajo una música que acentúa en el imaginario del espectador situaciones de terror y de incomodo. Frente a las muchachas clónicas, una mujer de blanco que con otra muñeca de otra textura mantiene una relación más amable, cercana. Una muestra de sentimientos. Con las otras, solamente represión, dominio. Y en eso llega la transformación, la rebelión, se abandonan las faldas hasta debajo de la rodilla, las chaquetas de congregación mariana y aparecen ellas dispuestas a bailar otras músicas, a trasladar otras energías, hacia el color y la diversión. Pequeña metáfora libertadora expresada con mucho gracejo, en un montaje muy bien estructurado, donde la iluminación siendo sencilla, está perfectamente incardinada para subrayar los momentos adecuados, con sus apropiadas intensidades, en donde algunos elementos escénicos, los justos, pero muy bien utilizados, le dan contextualización y con ese dispositivo omnipresente de las muñecas de Alberto Saavedra, totalmente integradas y como inspiración para esta obra que se puede disfrutar por su armonía interna y, sobre todo, por la calidada interpretativa de todo el elenco.
CARLOS GIL.

No hay comentarios:

Publicar un comentario